sábado, 14 de abril de 2012

Para Kastor...

Esto fue algo que me regalaron hace poco...

Suele suceder que el tiempo transforme los recuerdos en otros recuerdos, las miradas en otras miradas, las sospechas en otras sospechas. De esa lúgubre orfandad, venimos a este mundo, para iniciar un extraño pacto con la vida. Nunca sabremos con total certeza cuál fue el ojo de la mirada que cautivó nuestros sentidos. Tampoco será fácil reconocer el ojo que condenó a perpetuidad estos rutinarios actos. Lo que sí corroe con furia los bajos fondos del alma es esta libertad a medias a que nos condujo ciegamente ese ojo, esa mirada.
Ese hombre que hoy duerme en medio de la calle, alguna vez supo disfrutar de los placeres terrenales, amó a dóciles mujeres, bebió finos licores, dilapidó lo propio y lo ajeno, como queriendo negar aquello de que nada es eterno en la vida. En otros tiempos al ver a otros hombres durmiendo como él duerme ahora solía repetir en voz alta: " Algo habrán hecho para merecer esto."
Esa dulce muchacha que reía y le hablaba a los pájaros "La vida es bella", callaba cuando ellos dejaban de cantar. Una mañana los vio morir al costado de un árbol caído. Nunca mas se supo de ella pero corría el rumor en el barrio que en un loquero de Medellín ella inventaba pájaros para seguir ejerciendo su antigua manía. También se comentaba que les susurraba una y otra vez: "Detener el río por el que corren los sentimientos era aquella lejana pretensión mía. Hoy sentencio que siempre habrá cabida para la fuga." 


Autor: BR

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