Surge una voz, y con ella la palabra.
Surge un momento, de distracción tal vez,
el inicio de algo que a la vez puede que no sea nada,
nada a lo que no estás acostumbrado,
Nada que te asombre, nada que haga valer aquella voz.
Surge una idea, y con ella la acción.
Primer momento de cordura, luego de la distracción.
Elocuencia barata, efímera, y mal utilizada,
para crear conspiraciones, ilusiones, mentiras;
repito, nada a lo que no estes acostumbrado.
Surge el momento, y en él se detiene el tiempo.
Paras y piensas; esperas, suspiras.
Observas cada movimiento, cada paso a dar,
Intuyes la verdad aislada y oculta,
Callas, hasta tener certeza de aquello que se hace evidente,
y me refiero a evidente para los que se dignan a abrir los ojos y ver,
porque el ciego, por más que lo intente jamás podrá ver,
y el mudo por más que haga esfuerzos jamás podrá hablar.
¿Acaso los ciegos y los mudos han encontrado la solución?
No es menos ciego el que pudiendo ver se niega a hacerlo,
Sustentando su ceguera con artilugios de la razón humana,
Razón que comúnmente falla.
Insisto, nada a lo que no esté acostumbrada.
Solo veo y hablo, para todo aquel que quiera ver o escuchar,
para aquel que no se niegue la posibilidad de encontrar.
Y entre palabras y voces crecientes,
Me instruyo para afrontar,
a un mundo sin color y en silencio, que ironía, el cine avanza y nosotros nos quedamos en los primeros films.
Laura López Restrepo
Surge un momento, de distracción tal vez,
el inicio de algo que a la vez puede que no sea nada,
nada a lo que no estás acostumbrado,
Nada que te asombre, nada que haga valer aquella voz.
Surge una idea, y con ella la acción.
Primer momento de cordura, luego de la distracción.
Elocuencia barata, efímera, y mal utilizada,
para crear conspiraciones, ilusiones, mentiras;
repito, nada a lo que no estes acostumbrado.
Surge el momento, y en él se detiene el tiempo.
Paras y piensas; esperas, suspiras.
Observas cada movimiento, cada paso a dar,
Intuyes la verdad aislada y oculta,
Callas, hasta tener certeza de aquello que se hace evidente,
y me refiero a evidente para los que se dignan a abrir los ojos y ver,
porque el ciego, por más que lo intente jamás podrá ver,
y el mudo por más que haga esfuerzos jamás podrá hablar.
¿Acaso los ciegos y los mudos han encontrado la solución?
No es menos ciego el que pudiendo ver se niega a hacerlo,
Sustentando su ceguera con artilugios de la razón humana,
Razón que comúnmente falla.
Insisto, nada a lo que no esté acostumbrada.
Solo veo y hablo, para todo aquel que quiera ver o escuchar,
para aquel que no se niegue la posibilidad de encontrar.
Y entre palabras y voces crecientes,
Me instruyo para afrontar,
a un mundo sin color y en silencio, que ironía, el cine avanza y nosotros nos quedamos en los primeros films.
Laura López Restrepo
No hay comentarios:
Publicar un comentario